' El Rincón Zaragocista: la otra cara de
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lunes, 27 de febrero de 2012

LA OTRA CARA DE... ZARAGOCISTAMIL932



Gracias a Zaragocistamil932, todos recordamos el año de fundación de nuestro club. Pero para esta historia me dirigiré a él como Zaragocista, pues a El Rincón ha llegado la crisis, y hay que recortar presupuesto. Y la palabra es oro, como decía Quevedo, o uno que se le parecía.

Zaragocista tiene un don. O una maldición. En fin, una extraña peculiaridad que lo hace diferente al resto. Zaragocista… ve muertos. Ahora me diréis que vosotros también: muchos fines de semana en La Romareda, once sobre el césped. De acuerdo, razón no os faltará, pero esos son más bien zombies, hay una diferencia. Zaragocista también puede ver muertos de carne putrefacta y huesos descompuestos, pero por estos Jiménez no pasa vergüenza. Los lleva advirtiendo desde muy pequeño, una niñera del siglo XVIII le cambiaba los pañales, del mismo modo que cuando estaba viva lo hiciera con la Duquesa de Alba. Uno de sus mejores amigos de la infancia fue el niño del pijama de rayas… Julián Muñoz. ¿Cómo que no está muerto? Claro que lo está. Políticamente. Además, alguien que salga con la Pantoja mucho amor por la vida no puede tener. Y aguanta de hijo a Paquirrín. Otro muerto. Cerebral. Qué desgracia. Se rumorea que perdió la virginidad con la chica de la curva. O puede que fuese al revés. Qué más da. Un día fue Meira a preguntarle por qué no lo convocaban con la selección de Portugal. Zaragocista se lo tuvo que decir: “estás muerto, lo siento”. En el arte de vislumbrar muertos hay muchas ventajas, la verdad, puedes quedar con Marilyn Monroe, que sigue estando igual de rica, sin necesidad de entrar a un blog a fantasear con una foto de una tal Natalia, por poner un ejemplo al azar.

En una ocasión, un amigo de Zaragocista, uno vivo (a veces se fumaba algún porrete y entraba en estado catatónico, pero era algo temporal), le habló del señor del pozo. El susodicho era un ser infame, perverso e inquietante, que salía de un pozo con un camisón blanco repugnante y un pelazo Pantene, los cuales cambió por un corte de peluquería barata y traje con corbata. Esta depravada figura venida de los abismos infernales, se aparecía a todo aquel insensato que, hallándose delante de un espejo, repitiera cinco veces su nombre maldito… cómo no: Agapito. Contaba la leyenda que tras conjurarlo, se llevaba a tu equipo al pozo de la Segunda División. Tela con el tipo éste. Zaragocista era muy macho (coño, que veía muertos, y se tomaba el tequila sin sal ni limón), y una tarde quedó en su casa con el amigo para invocar al innombrable antes mencionado. Tras echar un FIFA, o un PES, o una PSP, joer, no sé, que me lío, bueno, tras ganar una Liga con el Real Zaragoza en la Play (sí, ésa que se nos prometió, gracias Zaragocista), ambos se pusieron delante del espejo de la habitación de nuestro amigo, dispuestos a decir las cinco veces requeridas el depravado nombre.

- Zaragocista, tío, mejor dilo tú. A mí me da canguelo – reculó el cobarde del amigo (qué poco acostumbrado a sufrir y sacrificarse, sería del Valencia, o alguno de esos equipos de la parte acomodada).

- Está bien, Paco (no se me ha ocurrido un nombre mejor, ¿vale?). Lo haré yo.

Zaragocista respiró muy hondo, y profirió la primera de las cinco terribles palabras.

– Agapito.

Un sepulcral silencio se adueñó de la habitación y de los pósters de famosos y famosas zaragocistas que la decoraban.

- Agapito.

El amigo había adoptado un color blanco lechoso muy sano, si hubiera pertenecido a la Corte de Francia de aquí a unos siglos.

- Agapito.

Ya van tres, que no sé si las estáis contando. Si empezáis a sentir algo de temor, ante la posibilidad de que esto sea real, y se os aparezca también a vosotros, apagad ya mismo la pantalla, ahora que aún podéis. Si por el contrario esperáis que aparezca, pero estáis deseándolo para propinarle una paliza, mantenedla encendida.

- Agapito.

Os parecerá una tontería, pero… ¿a que estáis notando la tensión? Os recuerdo que a Zaragocista sólo le quedaba mencionarlo una vez más. Sólo una vez.

- Aga….

Algo se vislumbró en el espejo. Una imagen borrosa, que parecía ir cobrando nitidez, donde poco a poco se llegaba a discernir una entidad espeluznante. Sí. Era él. El corte de pelo, americana y corbata, nariz afilada, esa inquina en su mirada… Todo él resultaba tan abrumadoramente terrorífico como una voz que comenzaba a escuchar, proveniente del más allá, la cual decía en un susurro letal y cadencioso…

- Di mi nombre otra vez… Dilo… Dilo…

- ¡Claró que lo diré! – exclamó Zaragocista.


Llegado el ansiado momento, el último de los nombres sonó como un grito apocalíptico.

- ¡Agapufo!

- ¡Nooooooo! ¡Ése no! ¡Muchacho, que así no puedo descender a lo Zaragoza!

- ¡Agatimo!

- ¿Me estás buscando las cosquillas? Me las estás buscando, ¿verdad? Mira que me voy a aparecer en tus sueños, y te voy a levantar a todas las chavalitas.

- Soñaré con hombres de pelo en pecho. Bien peludos. Para que rabies.

De este modo Agapito volvió a su lúgubre pozo de dolor del que provenía, y del cual nunca debiera haber salido. Uno que tenía en su casa de Soria. Para dejar al zaragocismo en paz, y para siempre. Gracias de nuevo, tío. ¿Y dónde estaba su amigo? Jugando a la Play. Qué mamón.

Bien amigos. Aquí acaba mi sección. Espero al menos haber sacado un par de sonrisas en tiempos de depresión. Que nadie nos quite la sonrisa. Y menos Agapito. Gracias a todos. Hasta siempre. PD: Si me requerís, mentad Neriox cinco veces (claro que con una también me vale).

miércoles, 22 de febrero de 2012

LA OTRA CARA DE... DAISER

Os encanta complicarme la vida. Avanzan las semanas y los foreros sois cada vez más escurridizos. Con Celticg obré el milagro, tuve suerte de encontrarme al “Horchatas”, su inseparable amigo, ya que separarse conlleva mucho trabajo. Pero con Daiser… ¿por dónde empezaba? Haciendo alarde de mis dotes “sherlockholmescas” (palabro patentado por Ramoncín), deduje su procedencia por el nombre: era alemán. Seguro. Pero en Berlín no había más que un muro. Para colmo roto. Sería inglés, entonces. En Londres vi un reloj muy grande, señores con bombín, señoritas con pelo rosa de pincho y la cara hecha un Cristo (no darían con el truco de la grapadora de la oficina), y refinados dependientes que, al ir pagarles con euros, muy educadamente te mandaban a la mierda. Y eso que era Londres. No quiero ni imaginar qué habrá, por ejemplo, en Newcastle. Allí tampoco estaba Daiser. Así que fui a Torremolinos. Quería mirar un apartamento antes de seguir con la investigación. En la playa se liga mucho. En ésta si te van de 75 para adelante. Mejor seguir con Daiser. Mientras navegaba por Internet, en páginas de dudosa reputación, virus encubiertos, y millones de visitas (sí, El Rincón, siempre El Rincón), tuve la feliz idea: ¿sería un nick? Buscaría en un foro del Real Zaragoza, los buenos siempre son del Zaragoza, tenía que estar allí. Entré en la web de Marca, porque sé que allí saben apreciar a un histórico de nuestro calibre. ¡Ahí estaba!
¿Pero qué veían mis ojos? La gente del foro no hablaba de la mala gestión de Agapito, ni de los jugadores, ni de la táctica a utilizar, si emplear laterales ofensivos, quizás extremos, tan siquiera de los últimos fichajes que pretendíamos y no podíamos pagar. Aquí se hablaba de todo, menos de fútbol; qué camiseta nos quedaba más “cool”, cuál era la última conquista de Braulio, la próxima operación de cirugía estética de Dujmovic para culminar su sueño de convertirse en Fernando Redondo… En fin, todo este tipo de cosas que le chiflan a mi abuela y sus amigas. Y Daiser, gran seguidor zaragocista, sufría, del mismo modo que los biólogos sufrimos a la Obregón. La gota que colmó el vaso blanquiazul fue aquella ocasión en que Moni invitó a Mini a ir a la peluquería con Lini, y luego quedarían con Chini y Wini para saquear las tiendas de ropa del Plaza. Esto no podía seguir así. Él se encargaría de combatir este mal. A las hordas enemigas del zaragocismo, que despotrican y rebuznan contra nuestro sagrado patrimonio, ya las batallarían otros. Venga, menciono a dos clásicos de esta lucha, que sé les hace ilusión: Fatuito y Zaragozón. Un saludo, pareja, no dejéis de leerme, y comprad mi próximo libro.

Pero estaba solo ante tamaña empresa; Crimson había huido con el rabo entre las piernas, o lo que tuviera ahí, Neriox estaba enamorado de Yani, y cuando descubrió que en realidad se llamaba Paco decidió que ya sólo ligaría por Meetic (y me engañan igual), Castigador y Real a lo suyo, Algován sólo vivía para El Rincón, y Celtic G sólo entraba en la Fórmula One, que es donde le contestaban. Era un Quijote contra gigantes. Y necesitaba un Sancho Panza. La solución se le apareció en un decir “rediós”. Baturricofanegas era un habitual del foro, y aunque en un principio Daiser recelaba de él, comprendió enseguida que era lo que necesitaba, parco en palabras, pero en definitiva un seguidor del Reyal en cuerpo, alma y corazón. Y, lo más importante, muy querido en el foro, por las Pili, Milli, Vanilli y compañía. Lo captaría para su causa. Su labor de espionaje resultaría fundamental para desenmascarar falsas identidades. Baturrico comprendió su importancia, y decidió que le ayudaría, tras plasmar su compromiso y firma, aunque no entendió muy bien lo de la parte contratante de la segunda parte.
Primer objetivo: Vanesazgz y Elenabcn. Amigas y residentes en Saint Tropez. ¿Realmente habían sacado sus fotos del book para pasearlas por un foro del Real Zaragoza? ¿O mejor diríase que se trataba del típico chavalote con los granos envueltos en cara que gozaba vacilando al personal? Para Daiser, lógicamente, se trataba de esto último. Pues todos en la Romareda las buscábamos como posesos partido tras partido, y naranjas de la China, o sea, nalanjas. Baturro tenía clara su misión: conseguir una cita con ambas dos (vamos, con el Federico éste). Y la consiguió. A las 18.00 PM quedaron con las supuestas a la puerta de La Romareda. Qué mejor marco para desenmascarar al onanista compulsivo. Y a las 18.00 PM aparecieron dos bombones monumentales, o mejor dijéramos bombonas, porque el contenido prometía ser altamente explosivo. Se presentaron como Vanesa y Elena, dos escandinavas de quitar el hipo y otros males, que estaban de Erasmus por nuestras tierras, y se habían encaprichado del juego de dos equipos: Real Zaragoza y Barcelona. Que sepáis, gente, que estas cosas pasan. En mis cuentos, concretamente. Ahora tanto Daiser como Baturrico andan en paradero desconocido (como haríamos todos). Que nadie se extrañe si no aparece por su relato… ni se moleste en buscarlo. Nunca más dudaré de las foreras de Marca. Si lo repetimos mil veces igual hasta nos lo creemos. Y Daiser… deja el pabellón realista bien alto… ¡Más madera, es la guerra!
Creo que para el próximo “bic de Neriox” usaré un “Staedtler”, y relataré… la otra cara de ZARAGOCISTAMIL932.

lunes, 13 de febrero de 2012

AHORA SÍ, LA OTRA CARA DE... NERIOX

Estabais esperando este momento, ¿eh, bribones? Está bien, siempre me ha gustado escuchar a la voz del pueblo. Sí, un grande, Manolo Escobar, y su “Viva España”. También, de vez en cuando, os hago caso a vosotros. Como queréis conocerme un poco más, os contaré todo sobre mí. Pero tiritad, a partir de ahora, todas las noches, seré oscuro protagonista de vuestras peores pesadillas…

Todo empezó hace mucho tiempo, tanto que no existía aún Youtube, tan siquiera Google. Tampoco Megaupload, pero entonces podríamos estar hablando de ayer. Tiempos tan remotos, que la gente usaba candiles para alumbrarse y se lavaba en las charcas. Yo vivía en el Paraíso. Tan feliz. No, gente, no me refiero a la mansión Playboy. Vivía en el Cielo. Pensaréis que es normal, siendo tan buen chaval… ¡No era por eso! De siempre, ahí hemos vivido los aficionados del Real Zaragoza. ¿Por qué creéis que el cielo es azul y blanco? Vaya, no sé si el FBI cerrará el Rincón por revelar este dato confidencial. Bueno, no es que importe, yo seguiré cobrando lo mismo. El hecho en sí, es que un buen día, tirado a la Bartola en una nube (siempre se va satisfecha), y con mi montadito de queso Philadelphia (aprovecha estos momentos publicitarios, Crimson, que los pagan bien), me resbalé, y caí para abajo. Hacía calor ahí. ¿Estaría en Sevilla? Ah, no, que era el infierno. Madrid en Agosto entonces. Me vino a recibir un señor elegantemente desnudo de rojo. La novia se los había puesto. Cómo son algunas. Lucía orgulloso (que no presumía, como otros) un formidable rabo acabado en punta, extraño, pues suelen ser romos. El único complemento a su púrpura desnudez era una especie de vara que sujetaba con su siniestra (elemental). Era un tridente. Como Marco, Sinama y Braulio. Se presentó como “El Maligno”, señor de las tinieblas. No entendí muy bien qué pintaba Mourinho ahí. Lamentó mi confusión, y me agradeció que no mentara de nuevo a ese ser, pues incluso en el infierno se agradece una buena vista.

- Mi nombre es Lucifer. Pero puedes llamarme Luci – se trataba del mismo diablo.

- Encantado, supongo. ¿Pero cómo que Luci, acaso eres gay? – inquirí.

- Bisexual. Soy el diablo, le pego a todo, qué carajo. Mis novios también me llaman Fer.

- Bien, bien. Si para gustos el color rojo. Oye, que yo tengo que subir al Cielo, es que vivo ahí.

- No tan deprisa, Neriox. Ya que estás aquí, aproveché para ver tu historial de buenas acciones. Ni una, macho.

- Es que no tengo tiempo. Pero me gusta ayudar a la gente para que no pase hambre.

- Sí, sí, claro, claro. A las mujeres te gusta a ti dar de comer. Que sé más por viejo que por diablo, y tú no me engañas.

- Hombre, a ver. Yo por ayudar.

- Que te voy a condenar, y no se hable más. Si eres más malo que el tabaco negro. Hasta quisiste ser tronista en “Hombres, Mujeres y Viceversa”.

- Eso es agua pasada, y estoy arrepentido. Y del casting de Gran Hermano también.

- ¡Mira! Eso no lo tenía apuntado. Condena eterna.

- Joder. Bueno, aquí en el infierno tampoco se estará tan mal, y tú pareces un demonio enrollado.

- Y un caldero. Tú aquí no te quedas. Te tirarías todo el día de fiesta: drogas, alcohol, despiporre, y sexo. Y menudas tías vienen para aquí. El infierno está de lujo. Y hablamos de castigarte. Además, hay overbooking. Esto está lleno de abogados, políticos corruptos, especuladores inmobiliarios, redactores de panfletos, foreros maleducados… Y tenemos una buena remesa por llegar, entre colaboradores de Sálvame, representantes de futbolistas, y presidentes de equipos, no daremos abasto. De los últimos temo a un tal Agapito, dicen que es de tridentes tomar. Se rumorea que pretende quitarme el puesto, y construir un holding de empresas de fundición. Vaya bicho.

- ¿Entonces? – pregunté desilusionado.

- Entonces te vas para la Tierra.

- ¿Otra vez? Qué aburrimiento.

- Pues sí. Y como última penitencia vas a bloguear en El Rincón Zaragocista, creado por dos chavales sufridores de tu mismo equipo. A uno lo tengo en nómina. Y a un par que no dejan de darse abrazos. Tanto que me comentan arriba que a ver si los espabilo.

- Es un destino terrible. No puedes ser tan malo. Ni yo. Si tan siquiera he matado a nadie. De acuerdo, un par de veces lo he intentado, pero fracasé.

- Para colmo torpe. Te vas ya mismo. Pero para que veas que tengo mi corazoncito bermellón, te concederé un regalo. Un don.

- ¡Quiero ser invisible!

- Déjate de paparruchas. Soy Satán, Satanasa en un local marbellí. Sólo concedo pecados. Capitales, para ser exactos.

- Qué guay – ironicé – Hoy es mi día de suerte. A ver, que recuerde… Soberbia… no, ése lo copan los jugadores del Madrid, y Bustamante… Envidia… eso ya tengo, de otros equipos… Gula… no, que soy de metabolismo lento, a ver luego cómo quemo todo eso… Ira… vulgar, lo tiene todo el mundo, más cuando llega el minuto 32… Pereza… no, que luego no iré al campo, y tampoco es cuestión de competir con los de la SGAE… Avaricia… bah, siendo del Real Zaragoza ya lo tengo todo… ¡pues Lujuria!

- Concedido.

Y aquí me tenéis, psicópata frustrado, y salido perdido. A veces me trasvisto (soy yo, Crimson, quédate tranquilo), ya que la ropa interior femenina es mucho más cómoda (dónde va a parar), y necesito tanta pasión que me estoy llegando a plantear quedar con Rino y Remo. Pero chicos, soy así. En el fondo me gusta J.

¿Y para el próximo a quién tenía? ¡Ah, ya! Rebuscaremos hasta dar con…. La otra cara de DAISER.

lunes, 6 de febrero de 2012

LA OTRA CARA DE... NÉRIOX


Hoy vamos a descubrir ciertas cosillas sobre el encargado de esta sección. Se habrá levantado como cada mañana, habrá mojado sus magdalenas en el zumo de naranja y se habrá bebido su café (frío y con una cucharadita de sal, como a él le gusta), y de ahí habrá ido a ver publicado su último artículo. Más contento que de costumbre, pues hoy, ¡se investigaba a sí mismo!

Pero traición, ¿qué ven sus ojos? ¡Su reportaje ha sido substituido por otro! ¿La directiva del Rincón habrá pensado que se echaba muchas flores? Él, el salvador del zaragocismo… burlado cual colegial…

Poco se sabe de sus orígenes. Algunos dicen que ya estaba aquí cuando llegaron… pero la verdad es que Nériox no es humano. Bueno, sí lo es, pero para el caso como si no lo fuera. Realmente nuestro Nériox era una persona “especial” no queremos sugerir que haya estado en cierto asilo mental (no por loco, sino porque el consumo de ciertas sustancias que solo él conoce hizo necesario que así fuera). Aparte estaba algo necesitado de cariño (o de un guantazo bien dado) por lo que, cual no fue su alegría cuando descubrió internet… un sitio en el que podía engañar a pobres inocentes y gozar y compartir su cariño… Así fue hasta que descubrió la página de cierto periódico deportivo, más concretamente la sección del Real Zaragoza, un equipo de fútbol (¿fútbol, qué era eso?) y sin dudarlo se quedo prendado del espíritu de los que allí escribían.

Inmediatamente intentó hacerse hueco, (al principio mal, diciendo viva el Osasuna al creer que resultaría simpático, dando la razón a todos los que atacaban al equipo, y vitoreando a un tal Agapito porque el nombre le hacía gracia) y poco a poco se convirtió en un clásico del foro. Aprovechando eso, siguió con sus planes para lograr acumular cariño, y engañó a sus míticos ídolos para poder conocerlos en persona.

Una vez infiltrado, se enteró de los planes de dos de ellos, unos tal Algován y Crimson de llevar un blog para el disfrute de los demás, y esperó paciente a que le invitaran a colaborar. Esperó, esperó… y se desesperó cuando vio que un tal Celticg (¿quién era Celticg? No, en serio, ¿ese quién es?) empezó a colaborar antes que él. Sumido en depresiones y tras consultar a Agapito (no sabemos cómo logró colarse en su oficina, puede tener algo que ver con un incidente en el que cierto asilo mental visitó La Romareda y por cierto, dicen las malas lenguas que a cambio de su consejo, el respondió con otro, y le dijo a Agapito que fichara a Sinama, Leo Franco, Marco Pérez, Juárez… ¡Chínchate Nériox! :b) bombardeó a Crimson con un extraño relato sobre dos foreros, (Rinodexa y Remolains) y suplicó, y suplicó, y suplicó por que se le diera una sección propia, con cabecera y todo (puestos a pedir…)

Ahí está ahora, investigando sobre el pasado de los foreros, y cuando no encuentra algo, se lo inventa, como chorradas de inmortalidad y vampirismo, o foreros mordidos por centollos radioactivos, pero feliz por haber cumplido su sueño (y ahora sí, defendiendo los colores adecuados y con orgullo, hasta besando el escudo del león…)

La próxima semana todo vuelve a la normalidad, y podréis ver de la mano de Nériox, la otra cara de….NÉRIOX, no le vamos a hacer ese feo a su autorrelato…

lunes, 30 de enero de 2012

LA OTRA CARA DE... ZARAGOZÓN


Todos somos buenos zaragocistas. Desde los tíos que crean un blog para hablar del Real Zaragoza, pasando por Celtic G, que se caga en Agapito y sus muñecos, hasta los que entramos diariamente al mismo para leer noticias acerca de nuestro equipo. Nos gusta el Zaragoza. Qué le vamos a hacer. Aunque terminemos cualquier lunes leyendo los perversos y freudianos relatos de Neriox, que son como una patada en los cataplines, pero aun con todo duelen menos que la crónica de la pachanga del domingo. Todos. Sí. Pero si para nosotros el Reyal es una afición que le quita el sueño a Algován y me jode las apuestas deportivas, hay una persona para quien ser del Real Zaragoza es una filosofía de vida: nuestro Zaragozón. No confundir con el indeseable que entra para decir que le endiñaremos siete al Madrid, por el cual mutó en Zaragozonreal. Mas yo lo conocí como Zaragozón, y como tal morirá en estas líneas. Quiero narraros tanta pasión zaragocista, la cual he comprobado día y noche vigilándole, más de noche que de día; el “fiestas” éste me ha tenido la semana entera sin dormir.

Zaragozón se despierta cada mañana con el himno del Real Zaragoza (hasta la parte de “aúpa”, no se levanta), se quita la equipación blanquiazul que usa a modo de pijama, sustituyéndola por una impecable camisa blanca, pantalón vaquero y corbata índigo, se prepara el desayuno, leche sola, con un chorrito de Blue Tropic, y se lava los dientes con pasta de Colgate (sí, ésa que tiene unas rayitas azules, que dicen que es flúor, pero yo no me lo creo). Complemento final es su insignia de oro (del moro) y diamantes (de los de antes), pin del escudo que luce fiel y orgulloso, superpuesto a otro escudo, éste tatuado a fuego en el corazón, tras quitarse uno que ya tenía para ponerse el gato, para volver nuevamente al León (lo que le dolió, sólo Dios lo sabe). Si es día laboral, coge su llavero con el escudo del equipo y arranca su coche tuneado al estilo avispa, con una divertida pegatina que luce al lado de la luz de freno el lema “Agapito, no me toques el pito, que me irrito”. Ya en su puesto de trabajo, comenta con sus compañeros todo lo referente a la actualidad del club, o sea, lamentan esta directiva entre insulto y bocado al donut.


Si queda en casa, discurre el día entre televisión, radio, prensa deportiva, e Internet, donde o bien pasa el rato acribillando centollos en el foro de Marca, ora visita el blog de El Rincón, en compañía de su mujer y su gato, aunque, puestos a tener un felino en casa, él prefería u
n león (rampante, a poder ser, lo suyo le costó enseñar al gato a andar a dos patas). Si tiene que ver otro partido donde no jueguen los blanquillos del León… él va con el árbitro. Tan abrumadoramente leal a su Real es este chico, que cuenta la leyenda una vez una barba con señor, conocida como Chuck Norris, osó mofarse del Zaragoza, diciendo que la Recopa era un título menor. Zaragozón le obligó a ir a un concierto de los Village People. Pensaréis que no es para tanto, a Chuck le encanta ese grupo… Tuvo que ir depilado. Otras lenguas, algo más viperinas, lo cotejan como el Robin de Fatuito en su lucha contra los mariscos del Atlántico. Mas nunca le vi con el calzoncillo por fuera y leotardos azules (si acaso unos rosas). Tanto amor a unos colores tenía que relacionarse de una manera más directa con el equipo: de ahí que naciera la Peña Zaragozona, con nuestro jefe a la cabeza.


Pronto adquirió la friolera de un centenar de socios, que aullaban como lobos, y animaban como mil tifosi. Los Ligallo, El Colectivo… todos querían ser como ellos. Su aliento no tenía fin, aunque nos estuvieran clavando una manita. Las aficiones rivales se contagiaban de sus alegres cánticos e ingeniosas rimas (p.e. “ay cómo goza el Zaragoza, cómo goza”), mandaban callar a los Ultra Sur y Boixos Nois, y hasta los contendientes parecían relajarse, hipnotizados por el frenético ritmo que imponían desde la parte de la grada donde se ubicaran. Inagotable, la Peña Zaragozona se desplazaba en todos los encuentros del Real Zaragoza, allá donde fueren. Hacían más kilómetros que Willy Fog con Ryanair, o Del Nido para escapar de la trena, y creaban tanta expectación que ahora el programa de deportes de la Cuatro nos dedicaba 5 minutos semanales, y Marca nos empezó a tratar de Real Zaragoza. Como señores. Y Zaragozón, inventor de la “Agapitada”, era el motor de tanto espectáculo. Nombró miembros honoríficos a buena parte de la cantera blanquiazul: Zapater, Herrera hijo (el padre lo admiraba en secreto), Cani y Goni (no confundir con Tani y Choni). Popularizó el nombre del club por Europa y parte del extranjero (hasta los chinos nos querían comprar partidos). Ya nadie decía “Saragosa”. Hacía del fútbol un deporte de honor, en tal modo que hasta Pepe y Alves querían ser de mayores como él. Así es Zaragozón. Grande de España. Grande del Ebro.

Creemos que de aquí a un futuro no muy lejano Agapito tendrá una reunión con el amigo Zaragozón. De rodillas, le pedirá perdón por tanto mal infligido al zaragocismo, y arrepentido le propondrá la venta del club inmediata a quien mejor le parezca. Nuestros equipos de escucha camuflados en su despacho, y el topo que tenemos infiltrado (algo más guapete que Ramos), así nos lo confirman. Salud y larga vida al Real Zaragoza.

Como he agotado el repertorio de voluntarios (tontines ;P), salvo que Daiser, Tirson, Zaragocista1932, o cualquier otro, se pronuncien al respecto, creo que ya va siendo hora de revelar el terrible pasado del zaragocista más siniestro de todos, descubriréis (id pillando palomitas)… la otra cara de Neriox.

lunes, 23 de enero de 2012

LA OTRA CARA DE... MANTXU

Fui a Pamplona para investigar a Mantxu. Una vez allí coincidí con Astrocampanas (mi alter ego, según un señor del Rincón), el cual me identificó rápidamente como aragonés gracias a mi prominente mentón y una oveja que me había traído del pueblo para no sentir la soledad de la noche tan lejos de mi hogar. Un hacha el tío. Me pidió unas fruticas de Aragón, y un par de adoquines, más o menos lo que acabamos de pagar por Apoño. Se las di, siempre llevo encima un par de bolsas. Ya metido en faena, lo que averigüé sobre nuestro amigo me conmovió. Sabíamos de su nobleza, pero tanto alcanzaba esta palabra que terminé indagando por los barrios pamplonicas de alta alcurnia, no sin antes echarme unas corridas a lo largo de Estafeta, que me hacía ilusión, aunque sin toros y sin guiris borrachos no sea lo mismo. Ésta es su historia:

Hijo de un vizconde holandés, que decidió cambiar de aires, harto de los de Amsterdam, contaminados por el humo de cigarritos de la risa y señoritas que le saludaban tras un escaparate, y supuestamene practicante de artes oscuras. Hastiado también de la Eredivisie (la Liga Holandesa), con menos emoción que una competición de Curling en Benidorm, peregrinó a España en busca de mejor fútbol. Vivió una época de luz y de color como socio del Real Zaragoza. Nació Mantxu, comió, bebió y creció, con tan mala suerte que fue a parar de abonado en época de Agapito. Decidió que no quería vivir así, lo
s domingos eran tan deprimentes que se convertían en lunes, así que algo debía hacer al respecto. Marchó a Pamplona, acuciado por la esperanza de un fútbol mejor. Muchos creeréis que es un comportamiento absurdo, si reniegas del Real Zaragoza, como buen traidor, vas a Madrid o Barcelona, que además allí las teles pagan bien. Todo lo contrario. Mantxu tenía un sueño: fundir Zaragoza y Osasuna en un único y gran equipo. Confiaba en aunar lo mejor de cada uno. Ah, ¿pero tienen algo bueno?, rumiarán algunos… Por supuesto, no corren tiempos extraordinarios para estos dos equipos con solera, pero cuentan con aficionados de resuello alto e incondicionales. Para obtener un equipo competitivo, de Champions, y que conciliara aficiones tan rivales, Mantxu necesitaba un plan. Un buen plan. Vale, un milagro, por lo que recurrió a la herencia satánica de su padre para crear el Zarasuna (u Osagoza) de sus sueños:


En primer lugar haría falta un presidente. Mandaría él, claro, pero desde las sombras, que, como diría una artista “superstar”, mola mazo. Necesitaba un títere en funciones. Un Bandrés, vamos. Requeriría un buen capitán para este barco, alguien que jamás abandonara a su fiel tripulación… ¡Of course! ¡El capitán del Concordia! Capaz de caer en un bote salvavidas en mitad de una catástrofe (fijo que hacía “balconing” desde la Torre del Agua y caía en una piscina), sería un talismán para el Zarasuna. Se ganarían varios partidos en el minuto 95. Indispensable un entrenador de calidad, a poder ser de la casa. Ya está. Cruchaga. Es que si tiraba por alguno del Real Zaragoza recordaba la experiencia con Gay. No era cuestión de repetirlo. Lo malo, si breve, dos veces mejor. Además, Cruchaga ya había hecho sus pinitos como comentarista, de autónomo en el foro de Marca, y junto a un señor de t5, amigo de Clemente, que le miraba con ojos raros (luego descubrió que eran así). Hoy en día el oficio de charlatán es un aval, pues todo el mundo coincide en que para ser un buen entrenador no hace falta saber dirigir un equipo. Lo importante es contar trolas y poner las mejores excusas. Ya sólo restaban los jugadores. Era obvio: lo primero reforzar la defensa. Con la de ositos amorosos que sufría esa posición (los Sergio, Da Silva, y compañía) había que otorgarle contundencia. A nivel de asesinos. Mantxu quería asesoramiento, y por eso buscó al mejor: Jorge Mendes. Perro viejo, más lo primero que lo segundo, en este mundillo del fútbol. Tras venderle unas toallas de calidad a muy buen precio, le aconsejó sobre un chico, central portugués, que venía pisando fuerte. Su nombre, Pepe. Sólo tenía que cuidar un pequeño detalle: no darle de comer después de las 00.00 horas. Como segunda opción sólo tenía que recuperar a un gran central ex zaragocista: Pablo Alfaro. Reputado traumatólogo (pues provocaba traumas en los rivales, de ambos tipos). Para la delantera, amigos suyos le habían propuesto revistas especializadas: Penthouse, Playboy… Qué cachondos. Bueno, completaría su prodigiosa y excepcional formación con jugadores portugueses, del barrio de Mendes, que éste le había sugerido. Y de regalo se llevaba un par de estupendos albornoces.

Magnífico, completado el Zarasuna, ya sólo restaba encontrar un medio de comunicación que atendiera a su proyecto, que estuviera interesado en darle voz, y hacerse eco en el mundo entero. Quizás fuera mejor empezar poco a poco, por algo con menos repercusión mediática, pero de firmes convicciones. Tal vez un blog de la casa, zaragocista, por ejemplo. Un blog de confianza, donde la gente pasara las horas muertas, leyendo las noticias de actualidad, y charlando entre amigos. A Mantxu un nombre se le vino de repente a la cabeza… no, lo cierto es que no conocía nada parecido. Por un instante contempló su obra. Y comprendió todo. ¡Vaya engendro del demonio! Lo mejor era dejar las cosas como estaban. Dos equipos, dos vecinos, que enfrentarían dispares rachas a lo largo de su existencia, pero que siempre gozarían de lo más importante: la emoción de un derbi sin fin. Despertó de un sueño, pero es lo bueno que tiene esto… que después puedes volver a dormir un ratito más.

Para el próximo capítulo os he reservado al zaragocista entre los zaragocistas: La otra cara de ZARAGOZONREAL.

lunes, 16 de enero de 2012

LA OTRA CARA DE... FATUITO

Todos conocemos a Fatuito. Gran comunicador, elegante en su oratoria, de pluma afilada e incisiva verborrea. Así que os lo imagináis sentado en su silla, frente al ordenador, con sus “gafapasta” del tamaño de dos puños, al lado un par de enciclopedias en el rol de pisapapeles, tan sólo saltándose este ritual somnífero para tomarse el té de las cinco. ¡Venga ya! CREÉIS conocer a Fatuito. Agarraos a vuestros asientos, porque ahí donde lo veis, Fatuito es… ¡un superhéroe!
No. Ni usa calzones, ni mallas, ni cualquier otra clase de prenda de sexualidad ambigua. Fatuito es… ¡un CAZACENTOLLOS! Damas, caballeros, este inefable adalid del virtuosismo maño es, ni más ni menos, que la mano vengadora del Real Zaragoza. Os narraré en pocas líneas su trayectoria como justiciero, desde sus inicios hasta nuestros días.

Todo empezó aquella mañana en que Fatuito se despertó con ganas de zamparse u
nas buenas tapas, y remojarlas con unos chatos (las chatas eran más para la noche, cuando las abordaba en los locales de moda). Se dirigió al bar de la esquina, donde su amigo Eutemio, el camarero, de recia estampa, y mayor parsimonia que un koala, le sirvió un pincho de tortilla con algo de salchichón y queso. Pero Fatuito no quería comer. Quería devorar. En esto que vio, sobre una bandeja al fondo de la barra, un gracioso crustáceo del grosor de un Falete que parecía castañetear sus pinzas por soleares. ¡Qué delicia! Nuestro campeón no dudó en pedírselo de aperitivo. Eutemio se lo sirvió en su salsa de ajos verdes. Fatuito, primeramente, lo devoró con los ojos, y en segunda instancia se dispuso a partirlo de un inmisericorde bocado cuando… ¡Aaaay! Una de las pinzas le había enganchado una oreja, retorciéndosela dolorosamente. Cuando consiguió liberarla, su lobulillo, enrojecido hasta arder, se hinchó del mismo modo que su amado “Pepito” durante la noche de los viernes, la cual entregaba de manera sacra a la contemplación de su cine favorito. Rápidamente regresó a casa, no sin antes engullir aquel demonio con coraza, del cual ni ésta dejó.

Al calor del hogar, Fatuito decidió darse un garbeo por el Rincón Zaragocista, de paso haría rabiar un poco a Crimson. Era tan fácil… sólo tenía que recordarle la clasificación del Zaragoza, y la juerga que hubo en la manifestación contra Agapito, y que Crimson obvió, porque pretendía organizar otra por su cuenta, en su casa, y sólo con amigas. Se encontraba ya en la web, preparado para chatear cuando… ¿qué sucedía? No podía escribir con normalidad, su mano estaba agarrotada. De hecho, sus dos manos habían adquirido la forma de… ¡dos pinzas! ¡Era horrible! Fatuito, licenciado cum laude en Ciencias de la Vida, sabía que ese centollo había
alterado en forma alguna su ADN, y que se estaba convirtiendo en ese pequeño monstruito. Licenciado por su padre en las playas de Salou, sabía exactamente cómo sería la transformación: efectivamente, en primer lugar aparecieron pinchos de un grosor considerable por todo su cuerpo… ah, no, no, eso era porque prefería el afeitado a la depilación, entonces… su cuerpo adquiriría una tonalidad más oscura, tirando a gris… ¡sí!, ¡estaba ocurriendo!... espera, espera, era mugre, tanto trabajo no deja tiempo para una ducha semanal. ¿Sólo eso? Qué desilusión. Un momento… ¡le había crecido otra extremidad! Tampoco, recórcholis. Era Pepito, que se había puesto tontorrón. Pensaba ya Fatuito que tan sólo había recibido ese poder, y algo tan cutre nada más le serviría que para abrir los botellines de cerveza a amigotes, aparte de tener que cuidar en extremo el manejo de cosas más sensibles al tacto, como pudiera ser el pan de oro. Pero estaba equivocado.

Fatuito pronto se dio cuenta de su error. Ya en la calle, un poderoso olor estimuló su pituitaria. Creyó reconocer el inconfundible aroma de un centollo. Olfateó el rastro, cual perro sabueso, pero justo en el punto del cual parecía provenir no había más que un muchacho. Esto le extrañó mucho, pero decidió probar una cosa:
- Perdona, chico, ¿te gusta el fútbol? – le preguntó Fatuito.
- ¿Por qué no me habría de gustar? – respondió el antedicho.
No cabía duda: era gallego. Además, tenía acento. Fatuito prosiguió con su intuición:
- A ti te gusta el Deportivo de la Coruña, ¿verdad? Y eres fan de su presidente.
- ¡Cómo lo sabes! Me llamo Justo – se presentó- , Justicoman, me llaman otros. En realidad, ya no soy del Dépor. Ahora me gusta el Real Zaragoza. Gracias al señor Crimson, al que conocí en un foro, vi la luz, y me vine a vivir aquí.
Renegados o no, Fatuito podía detectar a los centollos, criaturas malvadas que se alejaban del noble sentimiento deportivista, y aclamaban y adulaban a su presidente: el Sapo Verde. De éste omitiremos el nombre completo, puesto que denunciaría al Rincón, y Algován no podría afrontar un juicio; está ahorrando para la camiseta de Djumovic. Crimson menos, no le paga a CelticG, como para pagar al Sapote. Y así transcurriría a partir de ahora la vida de Fatuito, luchando contra
el Sapo Verde, el cual no iba montado en ningún aparato, a ver qué trasto elevaba a éste, lo escacharraba. También combatiría a los peores aliados del Sapo Verde: sus abogados. Y a Foklov, alias Veneno, ser indecente más malo que un kebab caducado que sólo escupía ponzoña de víbora en cada una de sus palabras contra el Real Zaragoza. Y otro era Arena de Riazor, claro que éste no le daba muchos quebraderos, pues sólo se manifestaba cerca del estadio de Riazor, y cuando no llovía. Si queréis seguir sus aventuras, sabed que las publica una empresa americana llamada Marvel, que tiene en nómina a otro payaso que trepa paredes, nada que ver con nuestro héroe. También Crimson os puede proporcionar la publicación. A una módica estafa.

Proseguiré con la historia de un centauro: mitad navarro, mitad aragonés… nuestro querido MANTXU.

lunes, 9 de enero de 2012

LA OTRA CARA DE... RINODEXA Y REMOLAINS


¿Sabíais que Rino y Remo son dos grandes amigos? Pero de los buenos. De los que no dudan en darse un abrazo cuando la ocasión lo requiere, o en ir cogidos de la mano a La Romareda. Sí, queridos lectores, son amigos… y zaragocistas. Ahora están tristes, como cuando a Pin y Pon los separaron de sus padres y los llevaron a centros de acogida diferentes, o como cuando a Barbie y a Ken se les pinchó el preservativo y Barbie terminó dando a luz a un Playmóvil. También lo pasaron muy mal Batman y Robin aquella vez que en Gotham aprobaron una ley en contra de las parejas homosexuales, pero al menos pudieron seguir vistiendo leotardos. En el fondo, ellos lo saben, son un poco más como Bob Esponja y Patricio.

El porqué de tanta melancolía resulta evidente. Rino y Remo llegaron a vivir una Romareda espectacular, con el campo rebosante de fieles gargantas que no cesaban en cantar, animar, y vitorear a su glorioso equipo. Eran otros tiempos. El presente, por el contrario, resulta tan oscuro y desolador como pasar una noche de alcoba con la bruja Lola. Cada fin de semana de partido, este par de acólitos de la religión blanquiazul sienten el mismo dolor que un hierro candente penetrándoles en… la oreja. Muy doloroso. Claro que ahora caigo en que de Rino y Remo sólo sabemos que son dos íntimos amigos de amistad inquebrantable, y es de justicia que profundicemos algo más en otros de sus aspectos. Es de ley (aprobada hace dos días; era de esperar que los del Congreso terminaran perdiendo el norte). Comenzaremos con cualquiera de los dos…

Rino es de esas personas que se hacen querer: inteligente, buen conversador, muy afectivo y sentimental, que no sensiblero. Un tipo de los que lloran cuando ven un rosado amanecer rompiendo el cielo en un horizonte lejano, tras el mar. En definitiva, buena gente. Le llaman Rino, cariñosamente, porque en sus tiempos mozos, no ha mucho, fue lateral derecho del Escalerillas, una futura promesa en alza, que galopaba la banda como un rinoceronte loco. Cuando aprendió que además de correr la banda podía hacerlo con el balón… era invencible. Varios ojeadores de importantes equipos aragoneses se fijaron en él, entre ellos el equipo de sus amores: el Real Zaragoza. Sólo que cuando empezó a notar que estos le hacían morritos desestimó cualquier opción de traspaso. Un penalti truncó su carrera, cortando de raíz su meteórico progreso. Malditos niños, cuando menos te los esperas lo mismo te nacen que te piden la paga. Le quedó el consuelo de que, al menos, no terminó en el Real Zaragoza de ahora, supliendo a un tal… Juárez.

Remo, por el contrario, es un machote. Su apodo encierra también un significado acorde a su hobby más absorbente: el deporte del remo. Su piragua es su mayor pasión, sólo igualada por momentos por algún trasero imponente y bien formado de los muchos que
dejan admirar su contoneo en las instalaciones de su club, Helios, siendo rara la mañana en que no va a navegar unas cuantas millas con su querida Lola: la piragua. Tiene unos brazos imponentes, y unos trapecios dignos de admiración, causantes de furor y secreciones salivales entre un amplio sector de las féminas. Pero aunque Remo las desee con toda su fuerza, fuerza que yaciera escondida, latente tras sus gayumbos salpicados con dibujos de Homer Simpson, él sabe que se debe a su amistad con Rino, amistad que no va a permitir se vea enturbiada por cualquier pécora en busca de unos cuantos kilos de carne fresca. Si quieren un buen solomillo, que busquen un restaurante.


¿Cuándo surgió este cariño sano, y sin doble lectura, entre esta atípica pareja? Se sabe que el destino los unió, como no podía ser de otra forma, en un emocionante partido de nuestro Real Zaragoza, en el que acabaron fundidos en un tierno abrazo sin conocerse de nada. Muchas son las leyendas que os puedo contar sobre cómo sucedió exactamente. Y qué más da. Lo realmente importante es que desde entonces se forjó un vínculo irrompible, una pareja que iba a ser tan mítica como en su tiempo lo fueron otras grandes parejas: Epi y Blas, Simon & Garfunkel, Fortunata y Jacinta, Mortadelo y Filemón, o Albano y Romina. Por citar algunas de las más famosas y representativas en el mundo conocido, y en aquel otro planeta cercano a Saturno, que no recuerdo cómo se llama. ¡Larga vida a Rino y Remo!

Para la semana que viene os he reservado un clásico… ¡a FATUITO! Algo os puedo adelantar… no, no es de Huesca, leñe (lo mismo sí de Chiquitistán).

lunes, 2 de enero de 2012

LA OTRA CARA DE... CELTICG


Hay tres preguntas claves en la vida de un zaragocista:
- Papá, ¿por qué somos del Zaragoza?,
- ¿Por qué se quejan tanto los atléticos?... ¡del Zaragoza tenían que ser!, y la última, quizás la más enigmática y peor aclarada de las tres…
- ¿Pero quién coño es CelticG?

Bien, amigos, lamento deciros que así como me fue fácil averiguar los trapos sucios de Crimson, y los limpios de Algovan (simple, están todo el día conectados a Internet, sólo tengo que mandarles un troyano, yo qué sé, a Héctor mismamente, y después de saquear sus cuentas bancarias extraer su información), de este sujeto no podía encontrar nada. Como si no existiese. Llegué a la conclusión de que los gerifaltes del Rincón creaban personajillos, más o menos rimbombantes, con objeto de adornar la página y hacerse los guays. Pero hace poco descubrí que la verdad resulta todavía más aterradora: ¡CelticG es real!

Iba yo por la zona de La Romareda cuando me encontré a un señor bebiendo horchata:
- ¡Jorge López! ¡Cómo estás!
- Buuufff… Me he tenido que levantar, quitar el pijama, poner la ropa porque por la calle no permiten ir desnudo, hacer la cama, hazte el desayuno, que si calienta la leche, échate los cereales…
- Vale tío, me estás agotando. Yo he salido para obtener datos sobre una leyenda urbana que trata sobre un aficionado del Zaragoza, del que todo el mundo habla, pero nadie conoce: CelticG.
- No es leyenda. Es amigo mío.
- ¿Amigo tuyo? ¡Cuéntame más sobre él!
- ¡Jooo! Es que no me apetece, yo lo llamaría, pero claro, entonces saca el móvil, mira que tenga cobertura, recuerda el número, tecléalo, ponte el aparato en la oreja, habla con él, escúchalo…
- Joer, tío, contigo cualquier chorrada parece complicadísima. Anda, dame su número, que lo llamo yo.
Tras una hora con Jorge, lo que tardó en darme el número del fijo de CelticG (éste tenía un Samsung Galaxy, pero no lo utilizaba para llamar, que eso es de antiguos), me despedí de él. Lo dejé comiéndose las uvas de Nochevieja. Me extrañó que siendo tan vago adelantara tanto ese día. Resulta que eran las de la Nochevieja anterior.

Llamé a CelticG, y al otro lado del auricular una voz de pito que parecía distorsionada castigó mi tímpano. Era su tía Paca, la favorita, como dicen todas las tías, a la que le gustaba tanto el palique que me narró el capítulo de la novela que estaba viendo, donde Víctor Alfredo secuestraba a Luisa Adela Fernanda para casarse por el rito zulú. Interesante. Memoricé el título de la serie, no podía perderme esa boda. Después, me contó una historia que jamás olvidaré: la verdadera historia de CelticG.

CelticG tenía un don: veía aficionados del Real Zaragoza por todas partes. Básicamente, porque regentaba un puesto de bufandas y banderines al lado de La Romareda. Exclusivamente de su equipo. Antaño tuvo alguna que otra prenda de CR7, al que admiraba, porque tenía todo lo que un hombre podría desear: señoritas que no necesitaba pagar, y un torso depilado. Y tenían mucho en común, ya que la abuela de CelticG siempre decía que su nieto era un niño muy rico (guapo y bueno). Corrieron tiempos felices para CelticG, vendía camisetas de Villa, Milosevic, y hasta de Yordi, pero una umbría sombra envolvió su pequeño chiringuito, sumergiéndolo en un mar oscuro y frío.



Llegaba el agapitismo. Y con él las camisetas de Sinama, Da Silva, e incluso de Pinter (qué horror). Nadie compraba ya sus productos, la desilusión era mejor vendedora que él, y su negocio se iba a pique. Todo estalló el día en que pilló a Sinama en su chiringuito autografiando sus camisetas, devaluándolas aún más… Cuando nuestro personaje lo descubrió, Sinama se llevó un dedo a la boca mandándole callar... ¡El insulto definitivo! Agapito era el culpable. Y lo pagaría caro. Él se lo haría pagar caro. Porque a través del espejo, CelticG era un león.


Un domingo de partido, se armó de valor, peluca afro, camiseta y bufanda del Zaragoza, se adentró en las gradas de La Romareda, y se dirigió al palco presidencial. Allí estaba. Su presa. Fumándose un puro tan grande como su brazo, ignorante de la que se le venía encima. Cuando CelticG estuvo lo suficientemente cerca de Agapito, introdujo la mano en el bolsillo del pantalón, y… extrajo dos botecitos de pintura acrílica, uno blanco, el otro azul, y apretujándolos derramó ambos líquidos viscosos sobre la camisa y corbata del susodicho (mejorando el estampado, dicho sea de paso), mientras profería, montado en cólera, palabras de indignación:
- ¡Agapito! ¡Ésta es la sangre del club que has mancillado! ¡Ella será tu condena!
Tan heroico gesto no quedó sin recompensa. Al instante, dos gorilas, tirando a macacos, le propinaron tal paliza, que el misterio tembló por cuarta vez. Agapito silenció todo el tema, y CelticG quedó sumido en el más terrible anonimato. Pero he ahí que dos guerreros de este Real Zaragoza, uno inmortal, como el nombre, otro noble, como el león, lo acogieron en su seno del Rincón, le dieron de comer (sin paga, que ya era mucho), proporcionándole una identidad desde la cual combatir el mal.

En nuestra próxima cita, me gustaría hablar de una simpática pareja, os traeré la otra cara de… RINO y REMO, si me lo permiten ^^.

sábado, 24 de diciembre de 2011

LA OTRA CARA DE... CRIMSON


Creemos conocer a Crimson, ¿verdad? ¡Incautos! Poco o nada sabéis sobre su oscuro haber. Puede ser bueno, pero también terrible. Su dibujante preferido es Humberto Ramos. Sí, seréis tan simples que iréis a la Wikipedia a ver quién es. Como hice yo. Lo que no se dice es que es un mexicano que trajo a España a su amigo… ¡Juárez! Hala, temblad. A riesgo de perder hoy lo más importante para un hombre (una timba de póker que tengo a las 17.00: amigotes, puros, bebida en abundancia y chicas… en revistas, claro), os contaré acerca de su pasado cargado de tinieblas.


Crimson era un noble caballero del siglo XVII (en el foro Marca apuntaría que eso significa 17 en números romanos, aquí no hará falta). Diréis, ¿pero ese siglo existió? ¡Claro, coño! El mundo no comienza con el fútbol, eso lo saben todos menos Maradona. El hombre se inventó antes; después de Marujita Díaz. Este noble caballero, que como todos los nobles, era un mamonazo, tenía un enfermizo anhelo: ser inmortal. ¿Por qué inmortal? Si todo son desventajas; 350 años aguantando suegras, 230 al bipartidismo político… Porque sabía algo que los demás no sabían. Un vidente con el pelo raro, dicción extraña, y predicciones absurdas y fútiles (sí, como los de ahora), vaticinó que pasados un par de siglos comenzaría un juego llamado fútbol, y existiría un equipo tan magnífico que lo ganaría todo. Él tenía que ser de ese equipo.

Caminaba por un empedrado, cavilando sobre este juego, el que iba a ser su equipo, y cómo viviría tanto para llegar a ser socio, cuando se le apareció un sombrío personaje… ¿Águila Roja? ¡Largo de esta historia! Joder, qué pesadilla de guionistas. Continuó el camino, sumido en tantas y profundas reflexiones, que no advirtió el platillo volante de 20 metros de diámetro que acababa de aterrizar a su lado. Un rayo fotovoltaico electromagnético-forético catalizador de neutrinos cuánticos y partículas exergónicas (que requirió dos inventores: uno para el aparato, y otro para el nombre) lo teleportó dentro de la nave. Dos criaturas, de ojos diminutos y rasgados, vomitaban chorros de una cegadora luz blanca hacia su desencajado rostro.
- ¡Aaaah! ¡Selenitas! – gritó Crimson aterrorizado.
- No, señor, ésa hizo unas canciones muy malas con Sonia. Somos japoneses, y le estamos haciendo unas fotos.
- ¿Por qué? ¿De dónde procedéis?
- Del siglo XXI. En Japón tenemos siempre la mejor tecnología, y hemos inventado esta nave que también es máquina del tiempo. Y con ella sólo se nos ha ocurrido lo de siempre: usarla para retratar nuevas gentes y paisajes.
- ¡Pero yo quiero ser inmortal, y ser socio del mejor club de fútbol del mundo! – lloriqueó Crimson.
- Bueno, creo que podemos ayudarle. Somos expertos en ingeniería genética, y entendemos de fútbol – sugirió uno.
- ¡Y en mangas eróticos! – apuntó el otro.
- De acuerdo. Pues proceded como estiméis oportuno, hacedme inmortal, y que por mis venas corra la sangre del mejor equipo. Y de paso me prestáis un manga de esos… por curiosidad – concluyó Crimson.
Así obraron, sólo que como uno era del Madrid, y otro del Barça, mezclaron genoma azul con blanco, haciendo a Crimson del… ¡Real Zaragoza! Para los quisquillosos, diré que el grana se mezcló con el rojo de la sangre, ea.
- Vaya cagada – pensaron los japos.
- ¿Ya soy inmortal? ¿Y del mejor equipo del mundo? – preguntó ilusionado nuestro prota.
- Sí, bueno… lo de inmortal ha sido fácil, trabajamos con material genético de vampiro y de Godzilla. El del monstruo no vale para nada, pero es oriundo, y nos hizo ilusión. En cuanto a lo del mejor equipo del mundo…
- ¡Nos tenemos que ir! Ha sido un placer – interrumpió el segundo - Sayonara baby.
Así llegó Crimson hasta nuestros días, envuelto en la atmósfera de los eternos vampiros, odiando las sopas de ajo (como siempre), e incapaz de ver su reflejo en los espejos (como siempre), bueno, ya se vería en Facebook. Viviendo un Zaragoza histórico, que le dio muchas alegrías, hasta que llegó la época del maligno (ser que ni los japoneses, pueblo capaz de sobrevivir a tragedias tales como un tsunami, fueron capaces de nombrar). Pero se unió a Algovan, en esta lucha despiadada contra el agapitismo, siendo él el señor… ¡carmesí! ¡Os pillé! Crimson significa también carmesí. ¡Que viva Google!

Hasta la próxima, queridos y sufridos zaragocistas, donde hablaré de alguien conocido como… CELTICG (y ése quién es?)

domingo, 18 de diciembre de 2011

LA OTRA CARA DE... ALGOVÁN

Iniciamos nueva sección, en la que Nériox nos va a ofrecer datos que hasta ahora desconocemos de nosotros mismos… Si tenéis especial interés en que escriba vuestra ficha, solo tenéis que solicitarlo.

Todos tenemos un pasado. Sí, nuestro presente no es más que el recopilatorio de nuestro pasado. Y este pasado puede ser como Sinama Pongolle: oscuro y pavoroso. Mas nunca debemos renegar de él, puesto que nos define. Así que, con vuestro permiso, me concedo el honor de desenmascarar todos y cada uno de vuestros pasados. Y hoy comenzaré por desvelar uno muy misterioso: el de Algován.

Todos conocemos a Algován, más allá de preguntarnos si su nombre se acentúa en la última o la penúltima sílaba, o de buscarlo en el Google para que éste amablemente nos señale: “quizás quisiste decir algodón”. Es un chico tranquilo, dúctil, atento y disciplinado. El típico compañero de colegio al que le puedes pedir sin riesgos la goma de borrar. Lo que ya no sabéis de él, os lo relataré a continuación.

Algovan creció en un ambiente de alto voltaje zaragocista. Su familia al completo rezumaba historia del Real Zaragoza por cada uno de sus poros, y él absorbió este ADN sin dejar ni un nucleótido. Se sabe de memoria títulos, himno, color de la camiseta, edad de los jugadores, altura, novia actual, marca de gomina o crema depilatoria, y declaración de la renta. Es tan zaragocista, que al futbolín siempre coge los blancos, los rojos le dan grima. Disfruta sanamente de una tarde en la Romareda insultando al trencilla de turno tanto como Agapito quebrando empresas. Sus amigos le llaman Ricardo; por su Corazón de León (un león que llegó a destrozar con sus garras una camiseta de Marco Pérez que compró en el momento de su prometedor fichaje)

Amante del cine negro, e incondicional de Tarantino, formó un grupo de amigos, al estilo de “Reservoir Dogs”: el señor verde esmeralda, el señor carmesí, el señor azul Prusia, y el señor fucsia (de profesión estilista). Con ellos pretendía secuestrar a Agapito, atarlo a una silla, y condenarlo a escuchar a Ramoncín, Pimpinela, Mojinos Escocíos y el himno del Real Zaragoza (el cual, Agapito, no soportaba). Mientras tanto, decidió en su lucha sin cuartel, que combatiría este mal por todos los medios, de ahí la existencia del extraordinario “Rincón Zaragocista”, nombre que le vino por su adicción durante un breve periodo de tiempo a callejear por ciertos rincones de Zaragoza. Suponemos que le traerían gratos recuerdos de esos córners transformados en gol por un gran héroe del zaragocismo: Xavi Aguado.

Lo que la gran mayoría desconoceréis son sus planes de futuro… Algován pretende convertirse en el próximo presidente del Real Zaragoza, por lo que ha empezado a recaudar fondos, pues Agapito dijo que sin perricas no se iba… por ello se dedica a suplantar a los niños del Domund por el bien del Zaragocismo.

La próxima semana sabremos algo más sobre… un tal CRIMSON.